
CARGA FÍSICA:
Cuando
se habla de un trabajo predominantemente muscular se habla de carga física y se
define como el conjunto de requerimientos físicos a los que se ve sometida la
persona a lo largo de su jornada laboral.
Como
carga física, son:
·
Los esfuerzos físicos,
·
la postura de trabajo y la manipulación
manual de cargas.
Los
esfuerzos físicos son aquellos que se realizan cuando se desarrolla una
actividad muscular y éstos pueden ser estáticos o dinámicos.
Se
consideran estáticos cuando se trata de un esfuerzo sostenido en el que los
músculos se mantienen contraídos durante un cierto periodo, como por ejemplo
estar de pie o en una postura concreta como sería el caso de un pintor con una
pistola de pintura que mantiene durante un cierto tiempo una posición
determinada. En este tipo de actividad hay un gran consumo de energía y un
aumento del ritmo respiratorio.
Se
consideran dinámicos cuando hay una sucesión periódica de tensiones y
relajaciones de los músculos que intervienen en la actividad, como el esfuerzo
desarrollado. Por ejemplo, al andar o al transportar un carro. Este esfuerzo se
mide por la energía consumida (pérdida de peso, energía de movimiento, etc.)
En
conclusión, será trabajo estático aquel en el que la contracción muscular sea
continua y mantenida, por lo tanto, el nivel de fatiga llegará más rápidamente.
Por el contrario, será trabajo dinámico, aquel en el que se sucedan
contracciones y relajaciones de corta duración, apareciendo la fatiga más
tardíamente.
Las
posturas en el trabajo son diversas y diferentes durante una jornada laboral
por ejemplo, puede ser que estemos en nuestro trabajo unas horas de pie y otras
sentado o que estemos en ciertos momentos en posturas forzadas. En todos estos
casos, estas posiciones pueden crear incomodidades o sobrecargas en los
músculos de las piernas, espalda, hombros, etc. Las posturas incorrectas pueden
contribuir a que nuestro trabajo por lo tanto sea más desagradable y duro, e
incluso, que aparezca el cansancio y la fatiga más fácilmente y que a largo
plazo se agrave.
En
el caso de la manipulación de cargas debemos recordar que en 1990 se aprobó la
Directiva 90/269/CEE en donde se trató y legisló todo lo relativo a los riesgos
que entrañaban para los trabajadores la manipulación de cargas, en particular,
se desarrolló los riesgos y medidas preventivas para evitar lesiones
dorsolumbares. Esta Directiva se traspuso al ordenamiento español por el Real
Decreto 487/1997, de 14 de Abril y en ella se definen unos criterios y unas
medidas muy efectivas para conseguir evitar y prevenir dolores de espalda e
incluso lesiones más graves. Además debemos destacar que las lesiones derivadas
de los trabajos de manipulación de cargas están reconocidas hoy en día como una
de las causas principales del absentismo laboral.
RECOMENDACIONES
GENÉRICAS
Se
debe:
·
Combinar los esfuerzos estáticos y
dinámicos en el desarrollo de las tareas, para que el consumo de energía y el
aumento del ritmo cardiaco se mantenga dentro de unos valores razonables.
·
Combinar y alternar la postura de
trabajo de pie con otras posturas como la de sentado o que impliquen
movimiento.
·
Situar dentro del campo eficaz de
trabajo del operario los elementos de accionamiento, mando y control.
·
Calcular la carga cuando su manipulación
tenga que ser manual, valorar factores como la forma de la carga, la frecuencia
de manipulación, las distancias a recorrer y las características personales de
los trabajadores. Y en cualquier caso, no superar los 25 Kg. de peso, a ser
posible
CARGA MENTAL:
Por
el contrario, definimos la carga mental como el nivel de actividad intelectual necesario
para desarrollar el trabajo.
La
carga mental está determinada por la cantidad y el tipo de información que debe
tratarse en un puesto de trabajo, es decir, al grado de procesamiento de
información que realiza una persona para desarrollar su tarea. Dicho de otro
modo, un trabajo intelectual implica que el cerebro recibe unos estímulos a los
que debe dar respuesta
Por
tanto, los factores que inciden en la carga mental son:
·
la cantidad de información que se
recibe,
·
la complejidad de la respuesta que se
exige,
·
el tiempo en que se ha de responder,
·
las capacidades individuales,
·
el salario,
·
las malas relaciones laborales y, los
trabajos de poco contenido
Cada
vez más, el trabajo, con la aplicación de las nuevas tecnologías, impone al
trabajador elevadas exigencias en sus capacidades de procesar información. El
trabajo implica, a menudo, la recogida e integración rápida de una serie de
informaciones con el fin de emitir, en cada momento, la respuesta más adecuada
a las exigencias de la tarea.
·
Uno de los factores que inciden
directamente en la carga mental es el horario de trabajo, influyendo de una
forma decisiva en ésta, el trabajo a turnos y el trabajo nocturno.
·
La fatiga o carga mental suele darse,
especialmente, en trabajos con ordenador, puestos de control de calidad,
regulación de procesos automáticos, control o mando a distancia, trato con el
público, etc.
·
La disminución del esfuerzo muscular va
asociada en muchos casos a un aumento de la información que se maneja.


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